domingo, 7 de marzo de 2021

Más cerca de comenzar el ensayo clínico...

Mis compañeros y yo llevamos 9 meses intentando que se preste atención a los resultados que han tenido en las residencias de ancianos de Yepes con este tratamiento. Desde que se implantó, no sólo no falleció nadie, sino que 25 ancianos con síntomas en grado variable y 59 sin síntomas, un mes después del inicio de los brotes en las residencias, dieron todos positivo en serología... media de edad de 84 años. Es decir, todos habían superado la infección. Los sintomáticos, con un tratamiento de azitromicina y antihistamínicos, mientras que los asintomáticos la superaron tomando únicamente un antihistamínico como profilaxis (preventivo) para covid. ¿Quiere esto decir que es un tratamiento efectivo? pues probablemente lo sea, pero aunque los resultados se enviaron a todas las instancias entre los meses de junio y julio de 2020 (incluido el Ministerio de Sanidad), no se tuvo en cuenta, porque - según nos dijeron algunos - no estaban publicados en una revista científica.

Ya han sido publicados en la revista Pulmonary Pharmacology and Therapeutics, pero ahora lo que piden la ciencia y los científicos es que este tratamiento, para tenerlo en cuenta, debe ser probado en un ensayo clínico, porque que se hayan curado 25 ancianos, otros 59 hayan pasado el covid asintomáticos, y no haya habido muertos entre los tratados, puede haber sido casualidad. Y en ello estamos desde noviembre, preparando y afinando un protocolo de estudio, e intentando superar todos los trámites burocráticos que conlleva. No está mal, teniendo en cuenta que ni mis compañeros ni yo nos dedicamos a esto, y que no tenemos el respaldo de una empresa farmacéutica, ni -de momento - del sistema sanitario. Es como si nosotros estuviéramos planteando el estudio por conseguir nosequé gloria personal. No es así, nunca ha sido así, pero veíamos que se iba muriendo la gente, y se iba hundiendo la economía, y creemos en este tratamiento. Los dos médicos de familia autores del estudio, los Dres. Ignacio Morán y Judith Alvarenga, han seguido utilizando el mismo tratamiento con los mismos buenos resultados, pero la ciencia dice que puede ser casualidad si no lo confirmas con un ensayo clínico...

Nuestro ensayo ya está siendo valorado por la Agencia de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), que es la que tiene que autorizarlo. También lo está valorando el Comité de Ética de Investigación con Medicamentos. Un punto importante es conseguir la medicación para el ensayo, que cuesta cerca de 20.000 euros, y que no hemos podido conseguir a través de los laboratorios. También necesitamos dinero para los envíos de la medicación a los centros de salud, y para pagar la preparación de la medicación.

Está previsto que participen unos 60 médicos, y un total de 652 pacientes. Será un ensayo clínico doble ciego, controlado con placebo, y se parará en el momento en que tengamos datos que respalden la efectividad del tratamiento, pero para ello hay que empezarlo ya. Los médicos pueden ser de cualquier punto de España, aunque por la edad (está dirigido a pacientes mayores de 70 años, que es el grupo que acumula la mayor mortalidad) preferiblemente deberían ser médicos que tengan mayoría de población anciana en sus cupos. Aquellos médicos que quieran participar, pueden escribirme a la dirección vicepresidenta@alianzavhl.org.

Han pasado muchos meses y hemos perdido un tiempo precioso, y ahora están siendo ya vacunados los mayores de 80 años, pero no sabemos ni cuándo estarán todos vacunados ni cuánto tiempo durará la inmunidad, aparte de que vacunación no es sinónimo de inmunización en todos los casos, por lo que habrá un porcentaje de personas para las que, aún estando vacunadas, se necesite un tratamiento efectivo. Con esto quiero decir que seguimos necesitando medicamentos baratos y de fácil disponibilidad. 

El tratamiento con azitromicina y un antihistamínico como cetirizina, cuesta unos 15 euros... ¡15 euros!. Para mí es incomprensible que no sean las mismas administraciones sanitarias las que promuevan esto, y si no lo hacen, que no nos ayuden a los que queremos hacerlo por compromiso social, como médicos. Se están pagando tratamientos como remdesivir, que ya se ha visto que no cumple las expectativas que se tenían y que cuesta alrededor de 2.000 euros por paciente. Con ese dineral se pueden tratar 133 pacientes en Atención Primaria con cetirizina y azitromicina.

En relación a la azitromicina, tengo que decir que estoy harta de leer por todas partes que un antibiótico no aniquila virus. ¡Por supuesto que no! pero es que no podemos olvidarnos de la lección nº 1 de Química, donde se habla de moléculas, y donde nos enseñan que las moléculas tienen diferentes propiedades, y entre ellas - variadas - está la antibiótica. La oportunidad de utilizar azitromicina puede ser por otras propiedades, como la alcalinización del medio. Esto está sobradamente referenciado en el artículo que hemos publicado y no lo voy a repetir aquí, así que animo a todos los que dicen esto, se lean el apartado Discussion de dicho artículo.

Vamos a lanzar una campaña de crowdfunding para financiar este ensayo clínico. Hay pocas convocatorias públicas, y no tenemos tiempo, pues tenemos que ponerlo en marcha cuanto antes. Será la Alianza VHL la mediadora en la recepción de las donaciones, por hacernos el favor a los investigadores y sin cobrar las comisiones que cobran normalmente las fundaciones por esto. Desde aquí quiero agradecer a la Junta Directiva de la Alianza VHL su apoyo a este proyecto. 

¡Gracias!


domingo, 28 de febrero de 2021

28 de febrero de 2021, día mundial de las enfermedades raras

Bueno, pues un año más celebramos el día de las enfermedades raras (ER), que como he dicho en otras ocasiones, es cuando más visibilidad tienen estas enfermedades. Y luego, cuando pasa este bonito y raro día, todo o casi todo sigue igual.

Este último año ha sido especialmente duro para todas las enfermedades que no sean covid. Si en condiciones normales las ER están en un segundo plano, por detrás de todas las demás patologías a las que se les conceden más recursos e investigación por el simple hecho de afectar a más personas, desde que comenzó la pandemia han pasado a un último plano. 

En lo que afecta a VHL, que es la realidad que mejor conozco, todo sigue igual que hace años... empeorado con la pandemia.

Las derivaciones de pacientes entre comunidades autónomas siguen teniendo las mismas dificultades que hace 10 años, o quizás aún más. Los afectados tienen - como siempre - que estar justificando la necesidad de derivación, y los servicios de salud siguen poniendo trabas a dichas derivaciones. Muchos pacientes no ven la forma de salir de su comunidad de origen para que les operen en otras comunidades, y esto es especialmente grave en el caso de las neurocirugías del sistema nervioso central a las que se tienen que enfrentar la mayoría de los pacientes con VHL. Esto ahora lo podemos llamar el cierre perimetral de la comunidad autónoma para los pacientes de ER, que ha existido siempre aunque no se le llamara así. Quien no entendiera la imposibilidad de cruzar de una comunidad a otra para que te atienda un médico, ahora tiene fácil entenderlo.

La investigación en la mayoría de las ER brilla por su ausencia. Pero claro, si en algo tan importante como es el covid, de lo que ahora depende nuestra vida presente y futura - (y con esto me refiero a la economía de nuestro país, que se está llevando millones de euros en recursos sanitarios, en estancias hospitalarias, en medicaciones ultracaras que se han administrado y se siguen administrando sin demasiada evidencia científica de su utilidad (por no decir que ninguna) - no se invierte en su investigación, ¿cómo podemos esperar que se invierta en enfermedades raras?. Imposible. La investigación la siguen financiando bien la industria farmacéutica cuando ve posibilidades de ganar mucho dinero, o bien las propias asociaciones de pacientes. Esto lleva siendo así ya demasiado tiempo. Cuánto mejor no sería que las administraciones sanitarias organizaran y gestionaran sus propios proyectos de investigación como parte de su actividad diaria.  Debería haber departamentos que se dedicaran a esto, y no solo grupos de investigadores que plantean proyectos por propia implicación personal.

En nuestro caso, que financiamos proyectos de investigación propios gracias a los eventos benéficos, podéis imaginar que estos eventos en 2020 no se pudieron realizar. El año pasado nuestra investigación se vio afectada de forma directa por el confinamiento, pues tampoco se permitió que los investigadores acudieran a los laboratorios. Y esta situación se prolongó durante mucho tiempo, muchas semanas, sin garantías de mejora y sin garantía de que si volvía una siguiente ola de covid, pudieran volver al laboratorio. Tuvimos que renunciar a seguir, porque nos suponía una inversión de unos 6.000 euros al mes que tendríamos que pagar independientemente de todo. 

Esto del cierre de laboratorios no sólo ocurrió en el Centro de Investigaciones Biológicas del CSIC, sino que la mayoría de los centros de investigación de nuestro país permanecieron cerrados, cuando muchos de ellos hubieran podido colaborar en el diagnóstico de los pacientes covid. ¿Tiene sentido esto?.  Recordaréis un vídeo que grabó Mariano Barbacid denunciando esta situación.

También hubo recortes en las subvenciones que se conceden a las asociaciones para su funcionamiento y para dar servicios a los afectados. Se endurecieron los criterios para la concesión, y hubo asociaciones que se quedaron sin ellas.

Un año más tengo que decir que no veo cambios en la atención a los pacientes con ER. Todo lo que funciona bien con las ER es por la buena voluntad de los profesionales sanitarios y por el esfuerzo y trabajo de las asociaciones de pacientes. Políticamente no interesa, o en todo caso interesan cosas puntuales, como cuando se nombró centro de referencia para VHL un centro en concreto (que creo que sigue siendo de referencia) y que estoy convencida de que se nombró por razones políticas.

Mucho tiene que cambiar la mentalidad de los políticos para que comprendan las necesidades que tenemos los pacientes y familias afectados por una enfermedad rara. Y el corazón... también les tiene que cambiar el corazón, y aprender a empatizar.

Con motivo de este día nos entrevistó TVE. Aquí os dejo el vídeo:


A ver si el próximo año puedo escribir novedades positivas, porque ya van demasiados años con el mismo resumen... o en regresión, como este último año.

lunes, 25 de enero de 2021

Antihistamines and azithromycin as a treatment for COVID-19 on primary health care – A retrospective observational study in elderly patients

Por fin se han publicado los resultados del trabajo del Dr. Morán y su compañera la Dra. Alvarenga en dos residencias de ancianos de Yepes (Toledo). El artículo está disponible en este enlace.

Tras el fallecimiento de 3 pacientes en cada una de las dos residencias, comenzaron a tratar a todos los demás con antihistamínicos, asociando azitromicina en los casos sintomáticos. En total 25 pacientes fueron tratados con antihistamínicos y azitromicina, y 59 sólo con antihistamínicos, por ser contactos de los primeros. No hubo fallecimientos, ni derivaciones al hospital. Tampoco se registraron efectos adversos. Todos los ancianos se recuperaron, y lo más sorprendente es que todos desarrollaron anticuerpos, señal de que todos habían pasado la infección, 59 de ellos de forma desapercibida... ¿efecto del antihistamínico?. Puede ser. 

Son necesarios más estudios para comprobar esto, pero hay médicos franceses que han tenido resultados parecidos con sus pacientes y otros médicos norteamericanos han utilizado también antihistamínicos con buenos resultados. Sin embargo, el de los doctores Morán y Alvarenga es el primer trabajo realizado en Atención Primaria, que es desde donde se debería frenar la evolución de la enfermedad. Las vacunas están muy bien, pero necesitamos medicamentos seguros y efectivos... y a ser posible, baratos, como es el caso de los antihistamínicos y la azitromicina.

Por favor, difundid esta información. Es muy importante.